ESCENA UNO.
Laberinto. Una lechuza proyectada en sombras. Contexto griego. Un recinto de banquete sin los comensales. Jarras de Vino. Frutas. Uvas. Ultima cena. Cicuta.
Me guardo de padecer de insomnios
Camino
camino
La noche tiene ese vestigio
de piel de cobra
la naturaleza tiene savia como sangre
la mirada se clava en tus pupilas leoninas
cruzo la frontera de lo visto
en la piel de tigre de tus ojos.
Mirame Minerva; te estoy hablando
¿ Cuál es la verdad de la derrota?
¿ Cuál es la desesperación más agonizante sino la nuestra en el silencio roto de tus ángeles?
Hay una ciudad donde los ángeles se rodean de una humanidad parecida a la muerte; esa eterna pertenencia al no ver.
La única eternidad tiene que estar habitada por pensamientos sin cuerpos; esos que nos forman y nos comunican.
Soy la necesidad de enlazarlos
Oh! Minerva
Guiáme hacia los laberintos de la memoria
donde el minotauro se adormece sobre si mismo
en la curva transparencia
de la mente humana
Oh Minerva!
si es verdad que nuestros sentidos engañan
qué engaño es este donde el amor se interpone en una guerra de juicios y razonamientos.
Yo amo esa tormenta gris en sus ojos de gato; esa animalidad lejana, esa raza de distancia inmóvil con lo justo.
Hablo de la virtud del amor,
más allá de la capacidad divina de superar la pasión del sufrimiento.
Sólo los dioses; han sabido callar la ardiente impotencia del olvido; sólo ellos, en sus enfrentamientos cósmicos; han podido decidir pertenecer a la memoria siendo héroes.
no puedo ser más héroe que yo mismo.
en esta transformación, detenida en la esperanza; esa huella del destino entre mis garras.
Escena Dos.,
No se lo que busco
no se donde estoy
cuento hasta diez y reacciono
1
2
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4
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10
voy hasta el botiquín del baño
lo abro
miro una cruz roja en el frasquito de agua oxigenada
cierro el botiquín del baño
me miro en el espejo
estoy feo
apago la luz del baño
voy a la cocina
abro la heladera
saco una tableta de clonazepan de 2 mg
ingiero una
vuelvo a acostarme
tengo la sensación de que por mi cabeza pasan carros
arrastran mis neuronas
como renos tiran del trineo
pero sin regalos
sin juguetes
solo
en la misma soledad del solsticio
imagino un lugar mas apropiado para vivir
respiro hondo
cuento hasta tres
1
2
3
no me hace efecto el rivotril
no me levanto
no cierro los ojos
me prendo un porro
el humo se mete en mi cerebro
fumigando
las pesadillas se desvanecen
como en un atrapasueños
y sólo se filtran los rizomas
porque entre clonazepan y el porro
comienzan a relajarse los sentidos.
Me duermo dejando paso a la actividad de la memoria
me duermo pesadamente
como si mis pensamientos fueran patas de elefantes
no me dejo aplastar
y cuando amanece
pasadas ya unas cuantas horas del día
me levanto y me hago mate
miro por la ventana,
el edificio gris de enfrente
la niebla del otoño
llevate también la juventud
tengo que volar hacia el ocaso cuando duermo solo.
Escena Tres.
Y sólo es una levedad
el pensamiento hasta encontrarte
dibujo la red de tu sol
y dejo que la sábana
lentamente caiga por sobre tu cuerpo
soy un pequeño átomo
en la perspectiva de tu universo
hay una perfecciòn de fósil
una piel enamorada de si misma
una transparencia
un corazón detenido
en el reloj de tu ausencia
no te vayas
no elijas esos brazos que no aman
no cambies la carnalidad por un simulacro
elegime
de pie sobre el mar
erguido
lanzo llagas
me espanto al reconocerme turbio
si yo tenía luz cuando creaba
cuando en el escenario de la calle,
en las plazas
mirando la luna románticamente reprimidos
dejamos que se acumulen los deseos
hasta estallar de furia terrenal
he buscado tus labios hasta amordazarte
con mis pensamientos de paloma
déjame guiarte hacia mi caverna
prometo no creer que el reflejo del fuego en la pared ofrece la verdad de las cosas; renuncio a educarme para seguir el ritmo cristiano de la culpa.
Apagà esa luz divina
te entrego mi alma en la negreidad devuélvemela nívea
devuélvemela pulcra
rasguña con plumas mi devenir
acompañame en el camino hasta el oráculo.
Vamos a preguntarle
por nosotros
no
mejor no
que no me digan los astros
que elegiste la domesticidad de los restos
no quiero saber
no me digan los sabios que vas a casarte.
Vamos Minerva!
no es necesario que los astros se hagan los pelotudos
y giren siempre para el mismo lado.
Vamos Minerva
Huelo a Nada esta tarde
huelo a frescor de la noche
a sabanas mojadas por el delirio
huelo a mi mismo Minerva
te otorgo la lucidez del estancamiento
sostengo la antorcha
seguime
doblá por acá; por acá;
por ahí, donde han plantado un montón de edificios.
Escena Cuatro.
Tengo mutilados los pies de seguirte
pero aún lo haría sin ellos
¿Es la música la expresión adecuada de todas las realidades?
El filósofo aúlla en la perspectiva
con mirada de pájaro.
Yo no miro ni a los paraguas ni a las cosas
soy demasiado joven para morir en pertenencias.
Huyo de ti como de un cuervo.
Tuve tantos pensamientos abismales hasta encontrarte.
Telòn.
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